LA HUELLA DE UNA MANZANA

  • Luz Elida Vera Hernández

Resumen

Todas las mañanas una mano se extiende, haciendo el trabajo del despertador; golpea suavemente al hombre que duerme profundo, mientras el sueño se espanta hasta la próxima noche. Se levanta como todos los dí­as, se dirige al baño y lava sus dientes, su cara, sus antebrazos, su cuerpo, y de repente se detiene un momento a contemplar su espectro en el espejo; examina de arriba abajo, de izquierda a derecha como preguntándose a sí­ mismo ¿qué es lo que hace falta? Luego llega a la cocina; allí­ se encuentra con la mujer que lo despertó, y quien esta vez tiene el desayuno listo para consumirse. Con otro par de golpecitos en la espalda le hace saber que puede empezar a comer; él, muy obedientemente responde a aquellos tiernos golpecitos dejando el plato completamente limpio. Se levanta de la mesa y deja el plato en el fregadero, da la vuelta y la mujer muy suavemente ubica una manzana en uno de los bolsillos de la chaqueta; él realiza un movimiento acentuado con su cabeza y se marcha.
Sección
Artículos